Expreso: “La confianza en la política anda por los suelos”

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Politólogo e internacionalista señala que las reformas impulsadas por Vizcarra se han empantanado. Ofrece algunas recomendaciones que el Ejecutivo debe tomar en cuenta.

Doctor González-Olaechea, estamos cerrando un año lleno de acontecimientos y nos acercamos más al Bicentenario. ¿Cuál es el hecho político de mayor repercusión?

A todas luces el cierre del Congreso por parte del presidente Martín Vizcarra, una disolución aún muy discutida en términos constitucionales. El asunto, como sabemos, no está cerrado.

-Es cierto, pero según las encuestas el 85 % de la población aprobó la medida.

Hay una distancia muy grande entre las demandas sociales insatisfechas y los resultados que ofrecen los actores institucionales y políticos. La aprobación fue producto de un calentamiento anticipado de las expectativas de cierre por parte del Poder Ejecutivo y de ciertas bancadas en el Parlamento y de la falta sincera de las partes para encontrar salidas. Ello no obstante que a estas alturas dicha aprobación es respaldada por un porcentaje mucho menor, cerca de 35 puntos menos dado que el ciudadano no percibe soluciones a sus problemas. Y me animo a pronosticar que con el correr del 2020, para una mayoría, dicha medida habrá sido francamente inútil.

-¿En que se basa para afirmarlo sin temor a equivocarse?

En la realidad, hoy no hay balance o equilibrio de poderes a falta del Congreso, las reformas políticas y de justicia se han empantanado. La confianza en la política anda por los suelos y el descrédito es transversal y vertical, no se salva casi nadie, me refiero a instituciones, autoridades y personajes. Hay abuso desde la Fiscalía y en el Poder Judicial y no me refiero sólo a los famosos o poderosos. Se está criminalizando la política. Más de 45 mil personas se amontonan en cárceles o sin juicio o sin sentencia. Hemos perdido la oportunidad de recuperar el Senado, hoy más imprescindible que nunca.

-¿Cómo observa la economía del 2019?

Primero deberíamos de una vez por todas diferenciar el crecimiento respecto al desarrollo y optar por medirnos acorde al segundo concepto, al que hay que completar con la centralidad de la economía del bienestar que incluye variables no económicas, pero que forman parte del bienestar general e individual de cada persona. Cerramos el año con un crecimiento casi a la mitad de lo proyectado, hemos crecido un 2.2%. Y no todos los sectores crecen a igual ritmo, esa cifra es un promedio. Por ejemplo, los sectores primarios, pesquería, minería e hidrocarburos han decrecido. El gasto público alcanzará la inaceptable cifra de ejecución del 62%, y eso, en el supuesto que se haya gastado bien y sin “adendas generosas”. Tenemos un Estado rico que no beneficia al pueblo. Falta visión y gestión. Rotan los ministros y la inestabilidad de cada sector crece. Hay que innovar conceptos y de allí, reestructurar el Estado. Es tarea cacareada pero pendiente.

-¿Pero hay una baja inflación y regiones que han crecido?

Es cierto, tenemos una inflación baja y asegurada, por ahora. Respecto a las regiones, contabilizamos promedios; tres regiones han sufrido decrecimiento dos semestres consecutivos, técnicamente eso es recesión. Además, se han perdido empleos formales, vale decir, se sigue precarizando el trabajo y los jóvenes son los más afectados.

-En términos sociales, ¿qué nos puede comentar?

Hay ciertos avances. Por ejemplo, hay más conciencia de la necesidad de combatir el feminicidio y otras lacras sociales, hay más reflexión ambientalista, se ha fortalecido el sentimiento nacional y hoy nos reconocemos más en la multiculturalidad como un sentimiento nacional. Basta recordar cuán orgullosos estuvimos cuando nos vimos reflejados en todas y cada una de las representaciones en la inauguración de los Juegos Panamericanos.

-¿Podría mencionar avances concretos en materia multicultural?

Claro, contamos con 48 lenguas originarias ´reconocidas´ y en tres universidades de Lima se enseña una nueva carrera, la de Educación Intercultural Bilingüe, dura cinco años y es para formar profesores de educación inicial y primaria. Hemos comenzado con el quechua, el aimara y el shipibo-conibo. Me parece un avance notable. Es el camino correcto en esta materia.

-Eso está muy bien. Sin embargo, los conflictos sociales han recrudecido.

Así es y la responsabilidad primaria es del Estado. Hay mucha indolencia e improvisación, no se cumplen los acuerdos ni la ley. Se liberan a agitadores. El Estado no tiene la institucionalidad que se necesita para, con carácter preventivo y compensatorio, desde el día uno, delimitar y garantizar la explotación de los recursos naturales haciéndola compatible con las necesidades y aspiraciones de las comunidades. Nadie le cree a nadie. Así observamos que este año ha sido el más bajo de la inversión en exploración. El año 2020 pinta peor.

LA DELINCUENCIA HA AUMENTADO

-¿Cree que hay un mayor compromiso de la Policía Nacional?

Sí, pero es mayor el ritmo de la delincuencia y del crimen organizado. Si bien casi cada semana nos enteramos de megaoperativos exitosos, nuestras fronteras son una coladera de indeseables, se incrementa el número de policías pero no en especialidades. Falta visión y prioridad porque no hay voluntad política. Tampoco se combate la impunidad.

 

Entrevista publicada el 31 de diciembre de 2019 en el diario Expreso, Lima, Perú

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